lunes, 2 de mayo de 2011

La PAC y los cultivos energéticos

Parece que finalmente la PAC puede contemplar ayudas a los cultivos energéticos en torno a 400 euros la hectárea. La noticia no se da como segura pero si parece tiene visos de confirmarse, ya que todo el mundo esperaba al mes de mayo como fecha para acabar de dirimir una serie de cuestiones. Hasta el momento la ayuda era de 45 euros por hectárea para un máximo de 2.000.000 de hectáreas contemplado en el Reglamento 1782/2003. En ese momento hubo una alta aceptación mediante contratos con los productores de cultivos bioenergéticos, tanto para las siembras de cereales como para las de oleaginosas destinados a producir biocarburantes. No obstante, dada la evolución de los precios de ambos productos en el mercado mundial y luego una reducción en las ayudas de casi un 30 % por rebasar la superficie máxima establecida.

Para esta campaña, no ha habido casi contratos porque la expectativa de precios parecen altos para las empresas de biocombustibles por lo que casi no se han firmado contratos, especialmente afectados por rumores de eliminación de ayudas.

Hasta ahora la incertidumbre venía especialmente por los que producían o querían producir biomasa para producción eléctrica o térmica, dado que no estaba claro qué tipo de cultivo daba derecho a ayuda o cuales no. Así AVEBIOM se hacía las siguientes preguntas de si estaba contemplado en la PAC o no los siguientes cultivos:

  • Poner, por ejemplo, chopo a alta densidad y a rotación corta se contempla o no en los supuestos de solicitud de ayuda.
  • Si los cultivos plurianuales de tipo agroforestal (como chopo, sauce, robinia) recibirán cada año la ayuda establecida sin ningún problema.
  • Si no existirá ningún impedimento administrativo para que las parcelas dedicadas a cultivos energéticos plurianuales para biomasa admitan el Pago Único.
  • Si sus parcelas tendrán algún tipo de modificación en cuanto a su ordenación productiva a la hora de introducir un cultivo agroforestal, es decir, que puedan dejar de ser agrícolas y se plantee un cambio de uso a forestal y sus repercusiones futuras.
  • Si la presión administrativa y social al sector primario, para amortiguar el cambio climático y las emisiones y reducir la dependencia energética exterior europea, tiene traducción en compromisos reales de apoyo económico al sector, con primas adicionales (nacionales o europeas) que fomenten estos nuevos cultivos que son fuentes renovables y sostenibles de energía.
  • Si la propuesta de subvencionar hasta el 50% los costes de implantación de los cultivos energéticos plurianuales es seria y será efectiva, tras el chequeo de la PAC, a partir del mes de mayo, según plantean algunos de los países de la UE a la cabeza en la gestión energética sostenible.

Por último, sería correcto preguntar, además, cuántas y cuáles son las referencias reales en la experimentación con este tipo de cultivos agroforestales, encaminadas a orientar tanto a quienes van a tomar la decisión de plantar, como a aquellos que gestionan y colaboran en la buena marcha del sector productor básico, en la creación de empleo y riqueza y en el sostenimiento de un entorno agro-ambiental diverso. Al hilo de estas preguntas viene los comentarios que hemos hecho en esta página sobre el alcance de grandes proyectos de investigación como el de On Cultivos, donde todavía en el sector hay grandes dudas sobre qué variedad plantar debido a que una producción a 20 años requiere acertar desde el momento inicial.

En definitiva, parece ser que empezamos a ver la consideración de la PAC a cultivos energéticos vinculado a la biomasa como una opción real y es una noticia que realmente puede tener consecuencias importantes. La noticia la podemos encontrar en este enlace.


La PAC rentabiliza la biomasa

Los borradores de la reforma de la Política Agraria Común prevén ayudas directas de hasta 400 euros por hectárea y año a los cultivos bioenergéticos


02/05/2011 l. urdiales | redacción


La cara verde de la Política Agraria Común reflejará el giro hacia los cultivos de biomasa, de forma especial en los del tipo leñoso que ahora comienzan a establecerse sobre terrenos antes ocupados por la agricultura tradicional. La cara verde de la PAC aparece ya en los borradores que se elaboran en la reforma de criterios de ayudas e incentivos agrarios que regirán la intervención pública sobre el agro durante el próximo lustro, con una dotación económica que terminará por consagrar la alternativa de la producción bioenergética: se ha fijado como estimativo un incentivo que podrá llegar a los 400 euros por hectárea y año, ayuda directa, que termina por revestir de atractivo y rentable esta forma de trabajo agrícola. En la provincia de León se ha abierto ya una cuña de actividad en torno al sector primario que refleja expectativas impensables en el sector. Las promotoras trabajan desde hace año en hacer acopio de hectáreas para dar soporte durante las dos próximas décadas a la demanda de materia prima de las fábricas de generación energética que se han proyectado y que se ejecutan en estos momentos en la provincia. Alrededor de 2.000 hectáreas de terreno agrícola están ya dedicadas a esta función productiva, que se sujeta en un modelo que tiene poco o nada que ver con el tradicional; incluido para los arredantarios de la propiedad que se va a dedicar a producir energía por biomasa. Se contrata por plazos medios que van entre los 17 y los 20 años, con condiciones con las que la agricultura tradicional no puede competir, por rendimientos principalmente. La bendición económica de la PAC a los cultivos leñosos para aprovechamiento bioenergético -”que a lo largo de los tres próximos lustros van a aportar residuos forestales a las centrales de biomasa-” se sostiene por la función de respeto medioambiental y sostén de los protocolos de reducción de CO2 que compromete a los países europeos a mermar la dependencia de combustibles de origen fósil. La masa de arbolado que comienza a plantarse en las áreas agrícolas más rentables de la provincia leonesa se explotará además como balsa de absorción del CO2, otro yacimiento económico que entra en las previsiones de rentabilidad que las empresas promotoras de la producción y la transformación de la biomasa. León se ofrece como paradigma del sector agroenergético: cuanta con cinco proyectos de generación industrial que están en fase de ejecución o a punto de iniciarse y un tamiz de tierras agrícolas replantadas con una clase de chopo modificado genéticamente para cambiar el paisaje agrario tradicional. Un cambio que afectará sin duda en los próximos años a la estructura agraria debido a que la búsqueda de superficie para la producción de biomasa se concentra ya en el entorno de las riberas y zonas dedicadas al regadío; incluso en los terrenos que ya están dotados de sistemas de riego a la demanda. También en esta consideración han reparado las empresas que buscan dotarse de materia prima para la incipiente forma de producción energética. Los cultivos leñosos asentados en zonas de modernización no precisarán ni de mano de obra para las tareas de riego en las épocas de estío. El negocio aún está dedicado a ampliar las áreas repobladas con las especies que mejor rendimiento ofrecen a la hora de aportar biomasa a las centrales energéticas que van a comenzar a producir electricidad desde las riberas del Esla, la Bañeza y el entorno de León capital.

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