viernes, 14 de enero de 2011

El proyecto Lignocrop: los cultivos energéticos como una oportunidad para el mundo rural

Desde estas líneas nos hacemos eco de cualquier noticia que tenga que ver con el desarrollo de la biomasa y de los cultivos energéticos. En este caso presentamos un estudio que están realizando en Castilla La Mancha y liderado por Iberdrola Renovables, junto con apoyo de la Junta, la Universidad y el Ministerio de Ciencia e Innovación, junto a otros organismos y empresas, denominado Lignocrop.

Es un proyecto ambicioso que cuenta con un presupuesto de 3 millones de euros y a desarrollar hasta el 2013. Según se cita en esta web, es el único de estas características en el mundo y pretende analizar todo el proceso que conllevaría la plantación, la cosecha, la logística de un sistema eficiente de cultivos energéticos vinculados a la biomasa para acabar siendo utilizada en una central de generación eléctrica. Los principales hitos del proyecto subyacen en:

  • · Estudio de toda la cadena de valor de la biomasa, con vistas a encontrar los parámetros de rentabilidad.
  • · Medios mecánicos para plantación, cosecha, recolección, astillado transporte biomasa.
  • · Sistema de cultivo con especies leñosas y cortes a los 2 y 3 años.
  • · Cultivo experimental en fincas de 35 hectáreas y otras de 10 hectáreas de las variedades de chopo, salix y robinia.
  • · Cultivos energéticos como complemento del alimentario, a desarrollar en terrenos no tan eficientes para el cultivo agroalimentario.
  • · Estudio sobre las características biológicas de las especies en función terreno y climatología. Necesidades de riego y consumo de agua.
  • · Proceso y problemas de la biomasa almacenada.

Su característica pasa por Presentamos en este artículo un resumen sobre cultivos energéticos que nos cuenta la revista de Castilla La Mancha, cuyo original puede ver aquí.

Desde aquí queremos hacer incidir en la importancia de proyectos de este tipo que requiere una alta capacidad financiera, pero que sus resultados pueden ayudar a cambiar el entorno rural. Un proyecto de este tipo necesita de coordinación entre organismos públicos y privados. Desde el clúster de Biomasa y Energía conocemos de su importancia y se está desarrollando un proyecto similar para analizar variedades para el cultivo en la zona del Valle del Ebro. Es un proyecto de carácter interregional ya que va a contar con parcelas de experimentación en Aragón, La Rioja y Navarra.

Los cultivos energéticos, una oportunidad para el mundo rural

La biomasa, es decir, la materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía, no es solo una apuesta por las renovables, sino que también es una oportunidad de futuro para el mundo rural. Con el propósito de asentar las bases de un futuro mercado eficaz y eficiente, en Castilla-La Mancha se está desarrollando un ambicioso proyecto relacionado con la gestión de cultivos energéticos, que no requieren de terrenos de tanta calidad como la agricultura tradicional.

La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) participa en el proyecto Lignocrop desarrollado por la empresa Iberdrola Renovables, que consiste en el estudio y la gestión de los cultivos forestales energéticos, desde su plantación hasta su empleo como biomasa en una central que genere energía eléctrica. Esta iniciativa tiene como objetivo último la mayor eficiencia posible de todos los eslabones de la cadena de producción de cultivos energéticos, de manera que la biomasa participe en la generación de energía eléctrica en una proporción importante y que además resulte un proceso rentable.

En esta ambiciosa actuación también están implicados el Centro de Investigaciones Forestales (CIFOR-INIA), con gran conocimiento en el ámbito de los cultivos energéticos leñosos; y el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), experto en maquinaria agrícola para cultivos energéticos y sistemas para controlar la evolución de una plantación. Por su parte, la UCLM se encarga de la caracterización de la biomasa y de los sistemas de almacenamiento. Lignocrop cuenta con un presupuesto de tres millones de euros y está subvencionado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en el marco del Plan Español para el Estímulo de la Economía (Plan E).

Lignocrop es la primera iniciativa mundial que desarrolla un estudio sobre la optimización de toda la cadena logística de los cultivos energéticos: selección genética de los cultivos, producción de la planta en diferentes localidades, crecimiento en los emplazamientos más adecuados, proceso de explotación, recolección y preparación, acondicionamiento de la biomasa, almacenamiento y entrega final a la central eléctrica.


El análisis de toda la cadena de producción de biomasa servirá para determinar la rentabilidad para todos los actores implicados en el proceso, desde los agricultores y propietarios del terreno o las empresas de servicios, hasta quienes gestionan y transportan la biomasa, una vez cortado el cultivo, hasta las plantas de generación energética.

En el marco de este proyecto, Iberdrola Renovables ha optado por la plantación de especies leñosas con ciclos de corta de dos o tres años. El resultado final pretende asentar las bases del mercado para el desarrollo posterior de esta industria, ayudando a que la biomasa se convierta, como pretenden los planes energéticos nacionales y europeos, en una alternativa real de energía renovable. Hasta este momento, el proyecto Lignocrop es el más grande y ambicioso de los que se desarrollan en el mundo acerca del estudio de toda la cadena de valor de los cultivos energéticos a gran escala.


El mes de junio de 2010 ha marcado el inicio de este proyecto y las plantaciones de los primeros cultivos leñosos se llevarán a cabo en el primer trimestre de 2011. Las previsiones hablan de plantar 35 hectáreas de cultivo energético leñoso, principalmente chopo, robinia y salix, en la zona de Corduente y Molina de Aragón, en Guadalajara. También se plantarán 10 hectáreas en Peñafiel (Valladolid) y la misma cantidad en Archidona (Málaga).

Una actividad que puede crear riqueza y empleo en el medio rural

Los cultivos energéticos tienen como fin último la producción de energía, y se pretende que no compitan con los agroalimentarios. En este sentido, el responsable del Área de Biomasa de Iberdrola Renovables, José Antonio Arrieta, destaca que “defendemos el cultivo energético como una actividad complementaria a las que ya se llevan a cabo en el campo. La idea es que pueda proporcionar a los productores un complemento sólido a su actividad agroalimentaria, de modo que tengan una base estable y no sean tan dependientes de las oscilaciones de precios de los cultivos agroalimentarios tradicionales”.

Puesto que los cultivos energéticos permiten emplear tierras que, por sus bajos niveles de calidad, no pueden utilizarse para la plantación de cultivos agroalimentarios, “este proyecto cuenta con un valor añadido”, según el profesor de la UCLM Juan José Hernández, que coordina al grupo de trabajo de la Universidad regional implicado en el proyecto Lignocrop.


A este respecto, aunque la iniciativa se lleva a cabo a nivel nacional, esta última característica de no necesitar terrenos de gran calidad para la plantación de estos cultivos hace que Lignocrop sea especialmente útil en muchas zonas rurales de nuestra Comunidad Autónoma, abriendo una puerta al desarrollo y a la creación de riqueza y empleo. Además, cuando se disponga de esos cultivos energéticos y la biomasa se haya convertido de hecho en un elemento importante para la generación de energía eléctrica, es probable que sean muchas las pequeñas empresas que se impliquen en las posibilidades de futuro que ofrece esta nueva industria asentada en el medio rural.

Así, el proyecto ha suscitado mucho interés y son muchos los agricultores/propietarios y pequeñas empresas de servicios agrícolas las que han mostrado interés. Sin embargo, en esta fase inicial se va a contar con empresas con experiencia para llevar a cabo las plantaciones. Las empresas Biopoplar y Productos y Desarrollos Europeos van a llevar a cabo el estudio de los terrenos, la selección y producción de plantas, su aclimatación, la plantación con maquinaria específica y la recolección de la misma, también con maquinaria adecuada para obtener la máxima eficiencia. Estas empresas a su vez se van a apoyar en personas y empresas agrícolas de la zona, con lo que Lignocrop es ya desde el comienzo un dinamizador de trabajo y empleo.


“Se pretende aprovechar el tejido productivo agrícola que existe en la zona para llevar a cabo labores de explotación y mantenimiento de la plantación y para orientarlo y formarlo de cara a realizar en el futuro una actividad de este tipo”, destaca José Antonio Arrieta, quien añade que “analizamos el coste de toda la cadena de producción de manera que sea rentable para agricultores, propietarios, empresas de servicios y demás implicados en el proyecto, incluyendo las centrales de producción de energía”.

Puesto que el propósito de este proyecto a largo plazo es asentar las bases para la existencia de un mercado de biomasa rentable del que las centrales productoras de energía puedan servirse de manera competitiva, la experiencia Lignocrop resulta de vital importancia de cara al futuro para el desarrollo de todo el sector de la biomasa. El proyecto tiene un plazo, en su parte administrativa, de año y medio, pero de manera efectiva se desarrollará en tres años, cuando se obtenga la primera corta, a finales de 2013. Una vez concluído el proyecto que financia el Gobierno regional los socios implicados, y las empresas colaboradoras, continuarán al menos durante dos ciclos más, es decir, seis años, trabajando en esta iniciativa.


La labor que se desarrolla en la Universidad de Castilla-La Mancha

El grupo de Combustibles y Motores de la Escuela de Ingenieros del Campus que la UCLM tiene en Ciudad Real, con sus cuatro profesores y las dos personas que allí se forman, está implicado de manera directa en esta iniciativa. En concreto, su papel consiste en el estudio y la caracterización de diferentes tipos de cultivo. Esto significa que los expertos de la UCLM estudian el valor calorífico y el contenido de cada cultivo energético. Además, en la Universidad regional también se encargan de todos los aspectos relacionados con el almacenamiento de esta biomasa.

En este momento, los investigadores de la UCLM se encuentran buscando información acerca de las propiedades físicas y químicas de muchas de estas especies, y también obteniendo datos sobre las condiciones climatológicas exactas de los lugares en los que se plantarán estos cultivos leñosos, así como llevando a cabo la caracterización de especies con propiedades similares. Asimismo, en la Universidad regional ya cuentan con biomasa de otros tipos almacenada, que pueda arrojar luz sobre cómo funciona el almacenamiento y los problemas que pueden surgir en ese proceso.



Por tanto, la función de la UCLM en ese proyecto es estudiar la biomasa ya recogida y almacenada, para saber cómo cambian sus condiciones de humedad y temperatura, con el propósito de evitar que hubiera problemas de almacenamiento y, en caso de que se registrasen, determinar qué se debería hacer para evitarlos. A este respecto, el profesor que coordina al grupo de trabajo de la Universidad regional explica que “cuando se almacena biomasa en grandes cantidades, como requeriría una planta de generación de energía eléctrica, pueden aparecer una serie de problemas, dependiendo del tipo de biomasa, de cómo se almacene, de los pre-tratamientos que se hayan hecho, de si la biomasa está astillada, triturada, empacada…hay que conocer cómo evoluciona esa biomasa almacenada, en función de cómo evolucionan las condiciones climatológicas”.


Por su parte, el responsable de Biomasa en Iberdrola Renovables destaca que “la relación de trabajo con la UCLM existe desde hace cuatro años y es muy buena. Este departamento en concreto tiene mucha experiencia en el área de biomasa y colaboran en distintas funciones; nuestras relaciones son muy fructíferas”.

Asimismo, el proyecto Lignocrop va a contar con la participación de una Oficina Técnica, gestionada por Zabala Innovation Consulting, que se encargará de dar soporte a todo el proyecto. También dispondrá de una Oficina Medioambiental de la que se ocupará la empresa Alquimia, con sede en Daimiel (Ciudad Real).



Desde este recurso se encargarán de los estudios de evolución de los terrenos y el control del uso eficiente del agua y los productos fitosanitarios empleados. En palabras de José Antonio Arrieta,”se pretende analizar la situación inicial de los terrenos que se utilicen en el proyecto, llevar a cabo un seguimiento continuo y asegurar que al final del ciclo productivo los devolvemos en mejores condiciones a las que los recibimos inicialmente, de forma que puedan ser utilizados para cualquier nueva plantación energética o alimentaria”.

Elena Díaz

1 comentario:

  1. Querido bec,

    Me encantaría saber que opinas sobre este proyecto, así como su sorprendente presupuesto...

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