martes, 10 de abril de 2012

Un objetivo claro para Dinamarca

Dinamarca quiere en el 2050 no depender de los combustibles fósiles para autoabastecerse con energía renovable. El objetivo es ambicioso pero es lo importante que sea un objetivo y como habla el artículo que ha recogido la BBC es un objetivo de buena planificación financiera y que el momento de empezar es ahora. Se le critica porque el coste de las energías limpias es superior a la de los combustibles fósiles, cosa que sin duda hoy es cierta, pero con el paso del tiempo se espera que las economías de escala puedan llegar a suponer un milagro. Por ejemplo dicen que la fotovoltaica en estos momentos ha mejorado mucho los costes, pero es un fenómeno más de mercado que una realidad. En estos momentos existen muchas empresas con graves problemas financieros que a base de vender baratos sus productos para ganar mercado ha supuesto entrar en situación de concurso de acreedores, como es el caso de Q Cells y lo mismo podía decirse de la líder mundial Suntech que no hay nada más que mirar un gráfico en bolsa, y que ha pasado de valor unos 70 dólares a tener un precio en el mercado en torno a 2 dólares. Tener objetivos ambiciosos es esencial para conseguir un reto de tal magnitud, pero el esfuerzo va a ser inconmesurable. Para conseguirlo se requieren un desarrollo de los vehículos eléctricos espectacular y muchos avances tecnológicos, como el desarrollo de parques eólicos offshore con aeorogeneradores con potencia superior a 7 MW ya que el coste de instalación de uno es altísimo. La biomasa en este panorama juega un papel esencial y eso implica tener ordenados los montes y aprovechar sus recursos de forma más eficiente. No obstante de las dificultades que entraña, implica un objetivo y siempre es bueno tener objetivos ambiciosos. El seguimiento de las políticas energéticas de Dinamarca va a ser apasionante de ahora hasta el 2050 y en la medida que podamos allí estaremos para irlas comentando. Mientras en España, seguimos con la famosa moratoria que no hace más que complicar muchos objetivos de cara al año 2020, moratoria que creemos para el mundo de la biomasa puede ser muy satisfactoria por el alto grado de dependencia que nos puede evitar de los recursos fósiles. El país que quiere funcionar con energía verde para 2050 Paul Moss BBC Última actualización: Lunes, 9 de abril de 2012 Dinamarca espera que todo el país utilice energías renovables para el 2050. "No somos sólo hippies soñadores", subrayó la política danesa Lykke Friis para defender la apuesta de su país: las energías renovables. Dinamarca no quiere depender del petróleo ni del carbón. Tampoco de la incertidumbre y los cambios bruscos del mercado, por lo que quiere producir y abastecerse de energía verde. No es sólo un sueño, tanto el gobierno como los partidos políticos han fijado una fecha. Líder en la producción de energía eólica y biomasa (material orgánico), Dinamarca acaba de anunciar que a finales de esta década producirá una tercera parte de su energía de fuentes renovables. El anuncio además va más allá. El gobierno danés fijó el año 2050 como la fecha límite para que todo el país funcione con energía verde. Lo inusual del anuncio es que tiene todo el apoyo del espectro político del país. Friis, por ejemplo, es portavoz del opositor Partido Liberal de centro derecha y defensor de la producción industrial y los negocios. Para ella, la decisión de abandonar los combustibles fósiles es una cuestión de buena planificación financiera. "No importa lo que hagamos, vamos a tener un aumento en el precio de la energía, simplemente porque la gente en India y China quiere tener un coche, quiere viajar", detalla a la BBC. "Es por eso que queremos ser independientes de los combustibles fósiles, para no ser vulnerables a grandes fluctuaciones en el precio de la energía", comenta. Dinamarca lo sabe por experiencia. Fue uno de los países que más sufrieron la subida de precios del petróleo en la década de los años setenta. La sociedad danesa asumió que era necesario seguir otro camino. La energía nuclear nunca fue considerada seriamente, tanto partidos políticos como la sociedad civil siempre se opusieron. Así que, mucho antes que otros países Dinamarca comenzó a desarrollar energías renovables y ahora es uno de los líderes mundiales, especialmente en el campo de la energía eólica. El reto: almacenar la energía La planta de Avedore produce mil megavatios de energías renovables. En la planta de energía Avedore, a las afueras de Copenhague, se están generando cerca de mil megavatios de energías renovables, suficientes para abastecer a 250.000 hogares. Buena parte de esta energía proviene de grandes molinos de viento pero la mayoría se genera en dos plantas de biomasa donde se quema paja y otros tipos de residuos industriales. La planta está a cargo de la empresa eléctrica más grande de Dinamarca, Dong Energy, y como el resto del país, también quiere perfeccionar y ampliar el proceso hasta que casi toda la electricidad provenga de fuentes limpias. "Es una gran transformación. Creemos que el futuro no se basa en el carbón, pero es difícil. Tienes que crear toda una nueva forma de operar el negocio", explica el vicepresidente ejecutivo Thomas Dalsgaard a la BBC. El camino no sólo implica construir más turbinas de viento y plantas de energía, sino superar el principal reto: almacenar toda la energía producida por fuentes renovables para su uso cuando no brille el sol o cuando no sople el viento. Los ingenieros daneses están examinando diferentes alternativas para almacenar electricidad, lo cual permitiría ampliar el número de coches eléctricos en el país ya que podrían funcionar con baterías recargables. No obstante, los proyectos todavía están en etapa de desarrollo. Los costos y riesgos de la energía verde Otro desafío es la distribución. Las plantas tradicionales de energía se encuentran cerca de pueblos y ciudades. Si los parques eólicos se construyen lejos del mar como está previsto, se tendría que construir una amplia red de cables para llevar esa energía a los lugares donde se consume. "Las grandes inversiones van a ser necesarias y hay que hacerlas ahora. Es una decisión política pero creemos que se puede hacer”, señaló a la BBC Erik Kristofferson, de Energinet, encargada de administrar la red energética danesa. Bjorn Lomborg no está convencido. Quizás sea el crítico de energías renovables más famoso del mundo y le desespera que su país se comprometa a un futuro basado en el viento, las olas y la energía solar. "Nos encanta poner molinos de viento pero esta estrategia va a reducir el crecimiento económico. La energía verde es mucho más cara que los combustibles fósiles. Lo que debemos hacer es solucionar el cambio climático, pasar de la enorme contaminación del carbón a emitir menos gases contaminantes", comenta el académico, profesor de la Escuela de Negocios de Copenhague. Lomborg hace especial hincapié en el potencial del llamado gas de pizarra encontrado en el subsuelo y que ha sido señalado como una nueva fuente abundante de energía. Un cambio que otros países seguirán+ Sin embargo, las cantidades reales de gas de pizarra siguen siendo desconocidas. Hasta hace poco Polonia se jactaba de que podría suplir la mayor parte de sus necesidades energéticas con sus reservas, pero ha tenido que rebajar sus estimaciones. Además el gas de pizarra necesita ser extraído mediante un proceso conocido como fractura hidraúlica (también llamado fracking), que algunos sostienen que provoca graves daños ambientales. Activistas se oponen a la extracción de gas del esquisto conocida como "fracking" por sus daños ambientales. La técnica consiste en inyectar un compuesto líquido en el terreno para fragmentar el sustrato rocoso. Según los ambientalistas estos compuestos podrían contaminar los acuíferos. Para el ministro de Energía de Dinamarca, Martín Lidegaard, la pizarra no ofrece soluciones, no más que otros combustibles fósiles. Su precio, advierte, podría ser igualmente volátil. El ministro reconoce que no puede calcular el precio de una transición completa a las energías renovables pero afirma que todavía tiene sentido financiero, y no sólo para Dinamarca. "Estoy 100% seguro de que otros países pueden hacerlo y tendrán que hacerlo simplemente por la evolución de los mercados. Cada uno tendrá que encontrar sus propias soluciones", detalla Lidegaard. El nuevo compromiso de Dinamarca con las energías renovables aún no se ha debatido en el parlamento del país. No obstante, con el apoyo de casi todos los partidos, sólo falta formalizarse. El reto será traducir ese deseo en una realidad. Vínculos de la BBC Versión móvil Condiciones de uso Institucional Cláusula de privacidad Ayuda Accesibilidad Escríbanos BBC © 2012

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