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jueves, 17 de marzo de 2011

El papel de la energía nuclear en nuestro sistema energético

En estos momentos, en la que la polémica con la energía nuclear está servida ya que la preocupación que existe a nivel mundial es tremenda, especialmente por las vidas humanas perdidas y por las graves consecuencias que un fatal desenlace puede tener para los japoneses si no se atajan los problemas de la central de Fukushima. En este artículo que se ha reproducido se cita la importancia estratégica que tienen las centrales nucleares en los sistemas eléctricos occidentales. Pues bien, la gran ignorada del artículo ha sido precisamente la biomasa y la geotermia, a parte de los avances que se están realizando en la termosolar para poder almacenar energía.
Se cita entre otras cosas, ya sabido por todos, que la energía eólica debe contar con el respaldo de las plantas de ciclo combinado que hace excesiva la capacidad instalada por el hecho de la variabilidad del viento. Pues bien, ¿porqué no asegurar esa parte del suministro con una planta de biomasa que funciona las mismas horas que una central nuclear? ¿ y además pone en valor recursos naturales autóctonos, sin depender del gas ni del petróleo ni del uranio? ¿y crea más puestos de trabajo globales que cualquier otro sistema de generación eléctrica porque la biomasa debe estar en la central? ¿y ayuda a mantener limpios los bosques y a ofrecer cultivos alternativos mucho más estables a los agricultores?
Es una pena que un artículo interesante porque hace una síntesis de nuestro sistema eléctrico se haya olvidado de la capacidad de la biomasa. Si es poca la capacidad instalada en España es por lo que estamos aquí escribiendo y trasladando noticias que van apareciendo, pero parece ser que no lo estamos haciendo muy bien porque todavía se producen lagunas como la que hemos podido leer en el Diario de Sevilla que puede encontrar aquí.

Un sector estratégico para la estabilidad de la red eléctrica

La nuclear es la energía que más horas funcionó en 2010

¿Puede permitirse España el lujo de desterrar la energía nuclear? Éste es el debate reabierto tras el desastre de Fukushima, en el que intervienen furibundos detractores y defensores, mezclados con los intereses empresariales de un sector que genera ingentes volúmenes de inversión. Por encima del ruido, hay una realidad inapelable: la energía nuclear juega ahora mismo un papel clave en la estabilidad del sistema eléctrico nacional y su sustitución sólo es viable a largo plazo.

La potencia instalada en el sistema eléctrico peninsular asciende a 97.447 megavatios (MW), según el avance del Informe 2010 de Red Eléctrica (REE). El régimen especial, que comprende las tecnologías renovables, tiene la mayor porción de la tarta: un 34%. La eólica acapara el 20%, la solar un 4%, y el resto de tecnologías, como biomasa o cogeneración, agrupa un 10% del total. La hidráulica, que tampoco genera emisiones en la producción de energía, supone un 17% de la potencia instalada en España, mientras que el ciclo combinado acapara el 26% del parque de generación, y el carbón y el fuel suman un 9%. En cambio, la nuclear debe conformarse con un modesto 8%.

Estas cifras pueden llevar a subestimar el papel de la energía nuclear. El reparto de la potencia instalada no tiene correlación con la cobertura de la demanda. Los ocho reactores nucleares españoles cubrieron el 21% de la demanda eléctrica en 2010. La razón estriba en que la nuclear tiene una característica de la que carecen por ahora las renovables: regularidad. Según el Foro Nuclear, en 2010 las nucleares españolas operaron 7.946 horas; por término medio más del 90% de las horas del año y muy por encima de otras centrales de producción eléctrica.

La irregularidad de las renovables se plasma en que cada megavatio eólico necesita el respaldo de otro megavatio de ciclo combinado para evitar tensiones en el suministro. Su conexión al sistema depende de la velocidad del viento y es una situación impredecible para cada parque. Y si algo necesita un sistema eléctrico para funcionar es previsibilidad. Un ejemplo de esta variabilidad de la energía eólica es que en 2010 se registraron situaciones extremas: en la madrugada del 9 de noviembre, el 54% de la demanda fue cubierta con esta energía, mientras que en la mañana del 26 de junio apenas cubrió el 1%. Esta dependencia del clima es extrapolable a la hidráulica, que el año pasado aumentó su producción casi un 60% gracias a la alta pluviosidad registrada, pero que en años de sequía es muy inferior.

Además, las horas de máxima producción de energía eólica son las nocturnas, precisamente cuando menor es la demanda. Esta circunstancia obligó el año pasado a REE a desconectar parques porque no había demanda suficiente para asumir este exceso de producción. Y por la falta de capacidad de las conexiones con los países limítrofes -especialmente con Francia, otro de los problemas a resolver-, no se pudo exportar esta energía desaprovechada, que REE cifra en el 0,6% del total anual.

Tampoco la solar es alternativa por el momento. Su peso en la cobertura de la demanda es un 2%, exactamente la mitad de su aportación a la potencia instalada, y sigue siendo cara por ahora en relación con el resto de fuentes. Estos datos muestran que no hay una respuesta sencilla al dilema nuclear y que todas las salidas tienen un coste que la sociedad española debe estar dispuesta a asumir. Sea cual sea la solución, debe emanar de una planificación transparente a largo plazo por encima de eventos coyunturales y argumentos demagógicos. Y quizás eso es mucho pedir a la clase política española.

martes, 1 de marzo de 2011

La polémica sobre el abastecimiento energético

Bueno la polémica sobre la dependencia energética sigue aquí. Seguimos exactamente como estábamos con una dependecia energética exterior de un 77 %. Y mientras la biomasa quemándose muchas veces en el bosque. El modelo está allí y parece que con muy pocas excepciones nadie lo quiere ver. ¿saben que los suecos consumen más biomasa que petróleo? . Tenemos la ventaja de la biomasa que es un bien autóctono, que crea empleo, que la podemos utilizar tanto con fines de generación eléctrica como para generar calor, que hoy en día los pellets es una solución casi tan cómoda como puede ser una caldera de gas, nos encontramos en el mismo punto que estábamos en el año 1980 y cada vez pagando más y más por la luz y por el petróleo. Visto lo visto que no hemos sabido hacer absolutamente nada en estos 30 años, ¿vamos a dejar a las siguientes generaciones una España dentro de 30 años con una media de dependencia energética exterior de un 24 % por encima de la media comunitaria?
Realmente los números son escalofriantes y han de dar mucho pero que mucho que pensar. Y como actuación estelar nos encontramos con la reducción de velocidad en autopistas y autovías cuando otros países como Reino Unido está pensando elevarla para aumentar la productividad. Con unos datos extremadamente optimistas que no se los cree ni el que asó la manteca, de reducciones de consumo de gasoil de un 11 % y de gasolina de un 15 % parece que toda la propuesta de reducción energética pasa por esta medida. Y si no al tiempo veremos como después de implementada la medida el consumo de petróleo igual cae como mucho un 2 %. Confío que realmente sea la primera medida de muchas que se pueden implementar en este capítulo y espero de verdad que sea una medida para llamar la atención a todos los ciudadanos que hasta aquí hemos llegado, pero de verdad hay muchísimo que hacer y especialmente en el campo de la biomasa. El primer punto que se debería atacar sería los permisos para instalar una planta de biomasa que hace casi imposible el poder cumplirlos todos ya que la regulación es tan alta que llegan a 29 actuaciones administrativas entre estudios y requerimientos administrativos. Cuando veamos actuaciones en este sentido realmente habremos avanzado mucho en la reducción de la dependencia energetica.
El artículo que recogemos es original de Cinco Días y lo tenemos aquí.

El grado de autoabastecimiento apenas llega al 23%: España mantiene la misma dependencia energética que hace 30 años

España sigue importando el mismo porcentaje de energía (el 77%) que en 1980. El paulatino recorte de la dependencia del petróleo se ha visto compensado en ese periodo por el aumento de las compras de gas natural. La economía española es una de las más dependientes energéticamente de la UE, tan solo superada por Italia, Portugal, Irlanda, Malta, Lituania, Luxemburgo y Chipre.


Carlos Molina - Madrid - 01/03/2011

El alza del barril de crudo, que se ha encarecido más de 40 dólares en los últimos seis meses, ha devuelto al debate público la dependencia de la economía española respecto del petróleo. Sin embargo, un estudio más detallado de las cifras muestra como las compras de crudo se han reducido cerca de 25 puntos en los últimos 30 años. En 1980, el 73% de la energía que se consumía en España era petróleo; en 2009, ese porcentaje descendió hasta el 48,8%. Sin embargo, el grado de dependencia energética de España, que mide la relación entre las necesidades de consumo y lo que se importa del exterior, se ha mantenido inamovible durante esas tres décadas en el 77%, según los datos del Ministerio de Industria elaborados a través de la metodología de la Agencia Internacional de la Energía. Dos factores explican que el grado de autoabastecimiento se haya anclado por tanto en el 23%: por un lado, las compras de petróleo han retrocedido en paralelo a la producción nacional de crudo. Esta última tocó máximos en 1983 cuando llegó a cubrir el 7% de la demanda nacional. Posteriormente fue rebajándose a medida que se fueron acabando los yacimientos de crudo que se explotaban en las costas españolas, hasta llegar al exiguo 0,2% en 2009.
Pero el factor que más ha favorecido al mantenimiento de la dependencia energética de España es el fuerte incremento de las compras al exterior de gas natural, que en 1980 apenas suponían el 2,3% del consumo total y en 2009 rozan el 25%. España apenas produce gas natural, así que todo lo que consume debe importarlo.
Pero si en términos cuantitativos se ha empeorado el grado de dependencia respecto a esa fuente de energía, sí se ha producido una fuerte diversificación en cuanto a los países vendedores. En 1997, el 70% del gas que compraba España procedía de Argelia; trece años después, ese porcentaje ha bajado a menos de la mitad (un 32%) en favor de otros proveedores, como Nigeria, Catar o Trinidad y Tobago, lo que evita que en caso de que se produzcan revueltas, el suministro de gas a España se vea amenazado. En el caso del crudo, lo que se ha producido es una reordenación de los países vendedores, en el que han ganado peso Libia e Irán y lo han perdido Reino Unido o Arabia Saudí.
En la comparación con el resto de países de la UE, España sale malparada por sus elevadas compras al exterior. Según los últimos datos de Eurostat, España es una de las naciones que más importa (un 78,1% del total), lo que supone 24 puntos más que la media europea. Por encima de ese nivel tan solo figuran Malta, Chipre, Lituania, Luxemburgo, Portugal, Italia o Irlanda. Además, la Comisión Europea se muestra pesimista respecto a la reducción de la dependencia española, ya que estima que el porcentaje apenas se reducirá al 74% en 2030.

"No habrá más límites de velocidad"

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, aseguró ayer que no habrá en el futuro nuevos cambios de limitación de la velocidad de las carreteras más allá de lo aprobado el pasado viernes, en el que se decidió bajar de 120 a 110 kilómetros. Con la medida, que entrará en vigor el próximo 7 de marzo, se prevé ahorrar 18 millones de barriles de petróleo al año y unos 1.400 millones mediante un recorte en el consumo de un 15% para la gasolina y un 11% para el gasóleo.