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jueves, 24 de marzo de 2011

Castilla y León como modelo de reforestación

Que alguien de la FAO, venga a España a alabar la gestión forestal da muchas satisfacciones. En concreto alaba la gestión de Castilla León que en temas relativos a bosques y gestión de la biomasa va por delante del resto de comunidades autónomas y señala como ejemplar su política de reforestación. Las ventajas de la biomasa ya las hemos señalado en estas páginas y nos damos cuenta de una mayor sensibilización de todas las comunidades para abogar por ello, pero el tener referencias dentro del propio país también es una señal de orgullo: muchas veces miramos hacia Europa y no vemos con los mismo ojos las cosas buenas que se realizan en nuestras fronteras. Por eso que el director forestal de la FAO venga a hablar del modelo de gestión que se lleva en Montes Urbión es un motivo más para animar a todos a seguir en esa dirección. Creemos en la existencia de un modelo de gestión empresarial vinculado a la biomasa que genere valor añadido y que suponga un aprovechamiento de los recursos naturales que nos ofrece la naturaleza para conseguir con ello la creación de puestos de trabajo que al aprovechar los recursos naturales de la zona evita la deslocalización. Tener noticias como éstas anima y mucho a seguir yendo por el buen camino, máxime cuando España se considera como una de las primeras potencias en Europa en base a las posibilidades que ofrecen los bosques.
La noticia original la tiene disponible en este enlace.

Rojas Briales destaca el valor social del Bosque Modelo Urbión. El director forestal de la FAO apuesta por el aprovechamiento forestal para biomasa


Eduardo Rojas Briales, responsable del Departamento Forestal de la FAO, destacó ayer el valor social de los bosques modelo como el Bosque Modelo Urbión, en las provincias de Burgos y Soria, para el desarrollo a largo plazo de sus territorios, por encima, incluso de los efectos económicos o ambientales. Rojas valoró este tipo de bosques entre los que mencionó los que también se están gestionando en regiones como Cataluña, el País Vasco, las Landas o los Alpes suizos, destacando que en cada uno de ellos el modelo es distinto, pero en todo caso valiosos para sus territorios.
Además, Rojo abogó por el aprovechamiento de los bosques y en este sentido aseguró que Castilla y León aún puede duplicar su actual aprovechamiento que está en un 25%, dada la gran masa forestal de la región. Se acercaría así al nivel de aprovechamiento del conjunto del país que está en el 50%, mientras que en Europa se cifra en el 60%.
En este sentido, valoró especialmente la política forestal de la Junta de Castilla y León, comunidad que «está muy comprometida con sus recursos forestales», no en vano, añadió «es la primera región de España y la Unión Europea en reforestación y la que más aporta en extensión y capitalización en el aumento de bosques, por lo que la preocupación en estos momentos está más sobre las personas que sobre el medio», explicó en referencia a la despoblación del medio rural. «En un territorio de 90.000 kilómetros cuadrados, la densidad de población es similar a Finlandia y, teniendo en cuenta la estructura de edad, el medio rural profundo de montaña está en situación de emergencia demográfica», concluyó.
En todo caso, el director forestal de la FAO aboga por adecuar las gestiones históricas y aprovechamientos de los bosques a las necesidades actuales de las sociedades y en este aspecto, cabe apostar en Castilla y León por los recursos forestales de los bosques bajos para la producción de biomasa, que propiciará una menor dependencia del gas y del petróleo.
Finalmente, en el contexto global, Rojas Briales destacó que al ser la comunidad castellano-leonesa una de las regiones con mayor reforestación de bosques de España, el reto actual es conducir ese proceso a un estado más estable que genere riqueza a través de esos aprovechamientos forestales.

Situación mundial

El responsable del Departamento Forestal de la FAO, que ayer recordó haber comenzado a trabajar precisamente en la zona de Pinares en Burgos, realizó un balance del estado de los bosques en el mundo, destacando las cuatro regionales del mundo en las que los montes están estables, Europa, Norteamérica, Asia y el norte de África. Los países asiáticos en conflictos, el África subsahariana y Latinoamérica, por el contrario, no logran avanzar en las reforestaciones de sus territorios.
Y teniendo en cuenta que la amenaza actual es el cambio climático y los bosques son claves para frenarlo o estabilizarlo, la lucha mundial gira en torno a su conservación, restauración y buena gestión, evitando los incendios y la emisión de carbono fósil, y procurando la utilización de los productos forestales y agrícolas que se puedan sumar para generar una economía verde. Ese es uno de los retos que la sociedad tiene por delante, afirmó Rojas, en la segunda jornada de Simposio Enfoques Territoriales que reúne a 400 expertos en la capital.

viernes, 18 de febrero de 2011

La producción de alimentos y energía


Según la FAO, la producción de alimentos y energía simultáneamente puede ser una de las mejores fórmulas para impulsar la seguridad alimentaria y energética de los países, reduciendo de forma simultánea la pobreza. Cada vez son más las instituciones que abogan por un uso de las tierras y de los recursos agrícolas a la producción de energía pasando de la fase experimental a la realidad demostrada. Es interesante como de esta forma se consigue combatir el cambio climático así como el ahorro efectivo en materias primas agrícolas y obtener así una mayor producción.

El estudio Making Integrated Food-Energy Systems Work for People and Climate - An Overview (Hacer que los sistemas integrados de alimentos y energía trabajen a favor de la gente y el clima. Una visión general), se vale de ejemplos específicos en África, Asia y Latinoamérica, así como en algunos países desarrollados, para mostrar como superar las limitaciones e integrar de forma exitosa la producción de cultivos alimentarios y de los destinados a la producción de biocombustible.

Beneficios para los pequeños campesinos

"Los sistemas agrícolas que combinan cultivos alimentarios y energéticos (IFES) presentan numerosos beneficios para las comunidades rurales pobres", aseguró Alexander Müller, Director General Adjunto de la FAO para Recursos Naturales.

"Por ejemplo -añadió-, los campesinos pobres pueden utilizar los sobrantes de los cultivos de arroz para producir bioenergía, o en un sistema agroforestal, aprovechar para cocinar los desechos de árboles de los que obtienen frutas, cocos o café". Müller señaló que otros ejemplos de sistemas integrados utilizan los subproductos de la ganadería para la producción de biogás.

"Con estos sistemas integrados los agricultores pueden ahorrar dinero, ya que no tienen que comprar costosos combustibles fósiles, ni fertilizantes químicos si utilizan el estiércol líquido procedente de la producción de biogás. Pueden así utilizar el dinero ahorrado para comprar los insumos necesarios para incrementar la productividad agrícola, como semillas adaptadas a las cambiantes condiciones climáticas: un factor importante debido a que un incremento significativo de la producción de alimentos en las próximas décadas tendrá que realizarse en condiciones de cambio climático. Todo ello incrementa su capacidad de resistencia, y por tanto su capacidad de adaptarse a esos cambios", explicó Müller.

Los sistemas IFES benefician también a las mujeres, ya que pueden eliminar la necesidad de abandonar sus cultivos para ir a buscar leña. Las mujeres en los países en desarrollo pueden además reducir los riesgos para su salud al disminuir el uso de combustibles de madera y aparatos para cocinar tradicionales. Cada año, 1,9 millones de personas en el mundo mueren como consecuencia del humo de los fogones para cocinar.

Beneficios para el clima

Integrar la producción de alimentos y energía puede ser también un enfoque eficaz para mitigar el cambio climático, en especial las emisiones derivadas de los cambios del uso del suelo. Combinando esta producción, los IFES reducen la posibilidad de que la tierra pase de producir alimentos a energía, ya que requieren menos superficie para producir ambas.

De forma adicional, implementar IFES a menudo conduce a un aumento de la productividad de la tierra y del agua, reduciendo así las emisiones de gases de efecto invernadero e incrementando la seguridad alimentaria.

Generar más ingresos en efectivo

En la República Democrática del Congo, se está implementando actualmente un IFES agroforestal a gran escala. La plantación de Mampu, con 100 000 hectáreas y situada 140 km al este de Kinsasha, combina los cultivos alimentarios y los bosques de acacia, permitiendo a los agricultores obtener mandioca de elevado rendimiento y otros cultivos, al tiempo que convierten la madera en carbón vegetal.

La producción total de carbón vegetal de la plantación es actualmente de entre 8 000 y 12 000 toneladas anuales, mientras que los campesinos producen 10 000 toneladas de mandioca, 1 200 toneladas de maíz y seis toneladas anuales de miel. Cada agricultor, utilizando 1,5 hectáreas de tierra, genera ingresos cercanos a los 9 000 dólares EE.UU. anuales (750 dólares mensuales). En comparación, un taxista en Kinshasa gana entre 100 y 200 dólares mensuales.

En Viet Nam, un programa IFES combina la producción agrícola, ganadera y pesquera con la generación de biogás para cocinar. Además de proporcionarles combustible, el programa ha permitido a los campesinos ahorrar dinero, reemplazando fertilizantes químicos con el compost generado por la producción de biogás. Ello permitió a los campesinos conseguir ingresos al menos entre tres y cinco veces superiores comparados a los que obtenían de cultivar dos cosechas anuales de arroz en la misma superficie.

"Promover las ventajas de los IFES y mejorar el entorno normativo e institucional para estos sistemas debería convertirse en una prioridad", subrayó Olivier Dubois, experto en energía de la FAO. "La FAO -añadió- está bien situada para coordinar estos esfuerzos, suministrando conocimientos y apoyo técnico para la implementación de los IFES".

Mejorar las prácticas de los IFES contribuirá al progreso para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs), incluido el ODM 1 de erradicar la pobreza y el hambre y el ODM 7 sobre el manejo sostenible de los recursos naturales, según la FAO.