viernes, 17 de febrero de 2012
Algunos datos para recordar
lunes, 14 de marzo de 2011
¿Están siendo eficientes en el ahorro energético nuestros gobernantes?
No hay mucho que señalar resulta que consumimos casi tres veces lo que consumen los alemanes en gasto de alumbrado público: ¿quién debería ahorrar energía primero? La noticia la recoge la CADENA SER y representa un punto de autocrítica necesaria: si uno no hace los deberes, ¿qué argumento moral puede tener para exigirlo a los demás?
España podría ahorrar más de la mitad en iluminación exterior
Las bombillas LED de bajo consumo solo suponen la mejor opción cuando su instalación se hace de forma planificada
CARLOS CALA 13-03-2011
España es el país de la Unión Europea que más energía consume en alumbrado público: unos 118 kilowatios hora al año, frente a los 90 kwh/año de Francia o los 48 kwh/año de Alemania. Y eso que en las estadísticas oficiales no se incluye la iluminación ornamental, orientada a los monumentos o edificios públicos, y que también suponen un gasto importante, especialmente en las grandes ciudades.
Contaminación lumínica en las ciudades de Zaragoza (izquierda) y Madrid (derecha)- (ESA / NASA)
Alumbrar las calles y carreteras cuesta anualmente a los ciudadanos 450 millones de euros, una cifra que podría reducirse a la mitad, o incluso más, con una planificación adecuada. Con ella, se evitarían otros daños de este consumo excesivo, como por ejemplo, la contaminación lumínica.
Según el grupo de estudio de Contaminación Lumínica del Departamento de Astrofísica y Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Complutense de Madrid, se considera que existe contaminación lumínica cuando se iluminan innecesariamente determinadas zonas. Alejandro Sánchez de Miguel, miembro de este grupo de estudio, asegura que no hay lugares en España libres de este tipo de contaminación. Ni siquiera las zonas rurales lo están, porque el halo luminoso de las grandes ciudades se propaga a lo largo de cientos de kilómetros. Así, señala Alejandro Sánchez, el resplandor de Madrid se detecta incluso a 250 kilómetros de la capital; o el de Barcelona, puede divisarse desde las islas Baleares.
Los efectos de la contaminación lumínica
Entre las consecuencias más directas de este tipo de contaminación está el despilfarro de energía eléctrica y el elevado gasto público que ello conlleva. También habría que destacar los efectos medioambientales negativos, puesto que el exceso de luz por la noche impide la destrucción de las partículas contaminantes del aire. El dióxido de nitrógeno y sus derivados se desintegran mediante una reacción química que depende mucho del nivel de oscuridad. La luz impide que, durante la noche, se destruya hasta un 5% de partículas contaminantes. Por lo tanto, a mayor contaminación lumínica, mayor contaminación ambiental. Además, la contaminación lumínica provoca que muchas especies animales, sobre todo las aves, se desorienten o modifiquen sus comportamientos.
Tampoco habría que perder de vista otros efectos de una iluminación mal planificada, como la que existe en la actualidad. Por ejemplo: problemas de seguridad en las carreteras. Hoy en día existen muchas vías que se encuentran prácticamente a oscuras en las que, de pronto, aparecen focos muy potentes de estaciones de servicio o de áreas de descanso que pueden causar pérdida de visión temporal en los conductores. Por otra parte, también es un riesgo tener carreteras en las que se derrocha la iluminación, porque se genera un exceso de confianza en quienes se encuentran al volante y puede alentar de forma inconsciente un aumento de la velocidad del vehículo.
Un efecto más de la contaminación lumínica es la destrucción del cielo como patrimonio de todos, como recurso natural y, también como recurso económico. Hay lugares que utilizan la observación astronómica como una manera de generar riqueza a través del turismo. Esta opción se pierde, cuando la iluminación impide algo tan simple como ver las estrellas. Alejandro Sánchez de Miguel asegura que no podemos resignarnos a que el único cielo nocturno que conozcan los niños que viven en las ciudades, sea de color naranja. Además, recuerda que en España, y debido a la contaminación lumínica, muchos astrónomos se están viendo obligados a desplazarse o a emigrar para poder realizar determinadas investigaciones.
La tecnología LED, por sí sola, no soluciona el problema
El Gobierno ha anunciado, dentro del plan de ahorro energético aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 4 de marzo, que piensa cambiar de aquí a cinco años las lámparas de las vías públicas por otras de bajo consumo. Pero, ¿es el alumbrado LED (diodo de emisión de luz) la solución global? En principio, los expertos de la Universidad Complutense de Madrid creen que no.
Estas bombillas tienen algunas ventajas, como su inmediata respuesta (tardan menos de un segundo en iluminar, frente a los más de diez minutos que necesitan las actuales lámparas de vapor de sodio), o su vida útil, cinco veces superior a la de las bombillas que ahora se utilizan. Sin embargo, las luces con tecnología LED tienen una eficiencia energética ligeramente menor que las de vapor de sodio. El LED reduciría el consumo, pero también la potencia. Es decir: si únicamente se cambia la bombilla, habría menos contaminación lumínica, pero porque la normativa actual no permite el derroche. Sin embargo, eso no significaría que se estuviera alumbrando mejor. De hecho, para conseguir la misma iluminación con una lámpara LED que con las bombillas actuales, sería necesario un mayor consumo de energía.
Hay un dato importante que aporta la Asociación contra la Contaminación Lumínica "Cel Fosc" (Cielo Oscuro). Según esta asociación, está demostrado que la luz blanca de los LED que se comercializan en la actualidad es muy nociva para la salud humana. Estas lámparas emiten una gran cantidad de radiación en longitudes de onda corta, próximas a los 440 nanómetros. Se trata de la luz que más altera la conducta de las especies de vida nocturna, y provoca en el ser humano la inhibición de la secreción de la hormona de la melatonina, que sólo se genera en condiciones de oscuridad. Es la hormona encargada de controlar el ritmo cardiaco, y un antioxidante que protege al organismo frente a las alteraciones degenerativas y contra ciertos tipos de cáncer.
Lo ideal es la planificación
Para saber si la iluminación de una farola es buena o mala, deberíamos situarnos a unos veinte o treinta metros de distancia. Si, desde ese lugar, podemos ver la bombilla, quiere decir que se está derrochando energía porque, en realidad, la cantidad de luz que llega hasta esa distancia es muy poca. En muchos lugares hay farolas que iluminan hacia arriba, o que no utilizan cristales totalmente transparentes, algo que no tiene ningún sentido.
Conseguir farolas que reduzcan el consumo energético y que logren una menor contaminación lumínica y ambiental puede resultar caro al principio, aunque sea una inversión amortizada para el futuro. La instalación ideal sería la que envíe al suelo el 100% de la luz, sin emitir nada hacia arriba. En caso de utilizar lámparas LED, lo idóneo sería que fuesen de color amarillo y no blanco. Además, debería establecerse un sistema de eficiencia que adecúe la iluminación al uso real del entorno. Sería algo similar a lo que hacemos en nuestras casas: colocamos las lámparas donde las necesitamos y, cuando no las necesitamos, las apagamos. Es lo que hacemos al usar una linterna: apuntamos sólo hacia el lugar que queremos iluminar, y no en todas direcciones.
La tecnología actual permite trasladar esa eficiencia a las calles. La iluminación inteligente es un proyecto innovador en la Unión Europea. Curiosamente, y a pesar de que España es el país comunitario con mayor consumo de energía por habitante, no participa en dicho proyecto.
sábado, 12 de marzo de 2011
Plan E y las calderas de biomasa
Avebiom nos propone la siguiente hipótesis: si se hubiera invertido el plan E en calderas de biomasa en instalaciones públicas hubiera supuesto ahorros entre 3.500 y 5.000 millones de euros y hubieran creado un total de 110.000 euros. Desgraciadamente no ha sido así pero si que hubiera sido una apuesta eficiente por medidas de ahorro energético y por reducir nuestra dependencia exterior. Hubiera sido una forma de promover la biomasa como fuente de calor alternativa, se habrían reducido las emisiones de CO2 y, como no, se podían haber creado hasta 110.000 empleos. El simil de AVEBIOM es espectacular, porque por lo menos se hubiera visto el efecto en los ciudadanos al contribuir esas inversiones en un menor gasto. Queremos hacernos eco de este sencillo análisis con vistas a difundir la realidad de la biomasa: ignorada por completo en las medidas de ahorro energético. A los organismos públicos se les subvenciona con el 15 % mientras que el programa que tiene el IDAE para las familias a través de BIOMCASA tenía ha fecha de hoy un presupuesto de 6 millones de euros a repartir entre 14 millones de hogares que más o menos son los que hay en España...¿a eso se llama apoyar la biomasa cuando resulta que tocamos de media a menos de 50 céntimos? Se ha propuesto incrementar esa fabulosa dotación, pero de momento no he visto ninguna noticia al respecto que cuando tenga conocimiento se escribirá en estas líneas.
Invertir todo el dinero del Plan E (13.000 millones de euros) en instalar calderas de biomasa suena a utopía. Pero ¿y si se hubiera hecho? Pues habría 325.000 unidades de una media de 150 KW de potencia calentando 490 millones de metros cuadrados de instalaciones públicas y hubiera supuesto un ahorro de entre 3.500 y 5.000 millones de euros al año en importaciones de hidrocarburos y gas natural. Además, se habrían creado 110.000 empleos.
El cálculo, realizado por la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), lleva también a un ahorro económico que “hubiera rebajado en torno a un 12% la factura energética de España y en más de un 40% el gasto corriente de las administraciones públicas en lo concerniente a la compra de combustibles”. Avebiom quiere mostrar con este ejemplo las posibilidades reales y factibles que ofrece la biomasa para reducir la dependencia del petróleo y generar empleo en España.
Antonio Gonzalo, responsable de comunicación de Avebiom, afirma que “estos días se habla mucho en la prensa de todo tipo de medidas para ahorrar combustibles y electricidad, dejando de lado el ahorro en calefacción, agua caliente sanitaria y climatización, que solo en el sector residencial representa más del 20% del consumo energético total del país”. También en este sector, la dependencia del petróleo y el gas foráneo es acusada, lo que lleva a Avebiom a hacer un estudio de lo que podía haber sido el Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo (Plan E) y no ha sido, pero que podría servir de ejemplo para el futuro.
Astillas, hueso de aceituna y cáscaras de frutos secos frente al petróleo y el gas
“Hagamos una cuenta comparativa”, dicen desde la asociación: “Los 13.000 millones de euros de las dos fases del Plan E se destinaron en su mayor parte a hormigonar, asfaltar, edificar y colocar más farolas. Los empleos, todos temporales, desaparecieron en cuanto el dinero se acabó. Si esos mismos 13.000 millones de euros se hubieran empleado en calderas de biomasa, se habrían instalado unas 325.000 unidades de una media de 150 KW de potencia”. Con esta tecnología, recuerdan, se consumen biocombustibles sólidos locales, como astillas, pellets, hueso de aceituna, cáscaras de frutos secos y otros.
Pero hay más, ya que con la misma inversión, Avebiom estima que se hubieran calentado 490 millones de metros cuadrados de instalaciones públicas, con un consumo de 15 millones de toneladas de biomasa por importe de 2.750 millones de euros/año. “Esto hubiera supuesto un ahorro de entre 3.500 y 5.000 millones de euros al año en importaciones de hidrocarburos y gas natural”, resumen. Y queda el empleo: “se hubieran creado multitud de nuevas empresas y 75.000 empleos directos y otros 35.000 indirectos, todos fijos, permanentes, estables y de calidad, independientes de otras inversiones públicas o privada”
En Avebiom también se lamentan de las oportunidades tecnológicas que se pierden con este tipo de apuestas (“la instalación de las calderas habría provocado importantes inversiones internacionales con la implantación en España de más de 15 fábricas de calderas, con un gran componente de I+D+i), pero son optimistas y piensan que no está todo perdido: “gracias a las empresas de servicios energéticos (ESE), que se encargan de la instalación, mantenimiento y suministro de la energia termica a sus clientes, los usuarios pueden modernizar y hacer más eficientes sus instalaciones y rebajar su factura con facilidad y sin tener que desembolsar ninguna cantidad inicial”. Precisamente, una de las 20 medidas aprobadas en el reciente plan de ahorro energético del Gobierno consiste en apoyar e incentivar más el trabajo de las ESE.
Más información:
www.avebiom.org
lunes, 7 de marzo de 2011
El Plan de Ahorro Energético: nos ha pillado el toro
Las medidas energéticas planteadas por el Gobierno aparecen a continuación: da la sensación que se ha centrado las propuestas de reducción energética a la limitación de velocidad en las autopistas y autovías. Se habla de reducciones y de ahorro de 2.300 millones de euros al año, pero el ahorro real va a venir por el encarecimiento de la factura energética. La realidad es que hemos dejado pasar muchos años para intentar rebajar esa factura y ahora son todo prisas.
l Gobierno aprueba un nuevo Plan de Ahorro Energético
07 de marzo de 2011
El Consejo de Ministros ha aprobado el Plan de Ahorro y Eficiencia Energética para alcanzar un ahorro económico de 2.300 millones de euros al año en importaciones energéticas y una reducción de las emisiones de CO2.
El Consejo de Ministros ha aprobado hoy el Plan de Ahorro y Eficiencia Energética en el que se recogen 20 medidas en tres grandes ámbitos: transporte y movilidad, edificación e iluminación y consumo eléctrico, así como una campaña de concienciación a los ciudadanos sobre la importancia del ahorro de energía.
En conjunto, las medidas aprobadas supondrán un ahorro estimado de 3,2 millones de toneladas de petróleo (tep) anuales, el equivalente a 28,6 millones de barriles de petróleo. El ahorro económico estimado es de 2.300 millones de euros anuales en importaciones energéticas con los precios actuales (el dato de ahorro económico está sujeto a la variación del precio del petróleo, no así el ahorro en consumo de barriles).
La aplicación del Plan permitirá reducir las emisiones de CO2 en 12,5 millones de toneladas al año.
Su puesta en marcha lleva asociada una inversión de 1.151 millones de euros, con cargo a la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética que financian las empresas eléctricas.
Se trata de medidas que afectan a todas las Administraciones Públicas, por lo que el Gobierno considera fundamental la colaboración de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos para alcanzar los objetivos y asegurar, de esta forma, el pleno desarrollo del Plan.
Incluye medidas de ejecución inmediata y con una vigencia limitada en el tiempo, así como medidas a medio y largo plazo. La inversión que implica el desarrollo del Plan es global, pero el ahorro de las medidas sin limitación temporal será anual y prolongado en el tiempo (por ejemplo, la inversión en mejorar la eficiencia del alumbrado público se realiza una vez pero el ahorro que implica se refleja en todos los años sucesivos).
España importa el 75% de los recursos energéticos que consume, de ellos el petróleo y el gas suponen el 70%. Esta alta dependencia energética nos obliga a importar 600 millones de barriles de petróleo al año. Un incremento del precio del petróleo tiene un elevado impacto en nuestra balanza comercial, de tal forma que cada aumento de 10 euros en el precio el barril, tiene un coste para España cercano a los 6.000 millones de euros anuales. De mantenerse los precios del petróleo en los niveles actuales, nuestro déficit energético en 2011 alcanzaría los 46.000 millones de euros.
Consciente de esta realidad, el Gobierno ha impulsado desde 2004 políticas de ahorro y eficiencia energética para reducir la dependencia de combustibles fósiles y mejorar la intensidad energética (indicador que mide la relación entre PIB y consumo de energía).
Dichas políticas se intensificaron en 2008, tras el notable incremento de los precios del petróleo en julio, mes en el que el Gobierno puso en marcha el Plan de Activación del Ahorro y la Eficiencia Energética 2008-2011 para reforzar las políticas que de forma estructural se venían desarrollando.
Con las medidas del Plan 2008-2011 se han obtenido unos ahorros de 4,9 millones de toneladas equivalentes de petróleo anuales (36 millones de barriles de petróleo), lo que supone un grado de cumplimiento del 92%. De esta forma, en 2010, con el mismo PIB real que en 2006, se han consumido un 10 por ciento menos de productos petrolíferos, 67 millones de toneladas en 2010 frente a 74 millones en 2006.
En 1997 España tenía una intensidad energética similar a la media europea (UE 27). Desde ese año hasta 2004 todos los países hicieron esfuerzos de ahorro y eficiencia energética, excepto España, que en 2004 registró un consumo energético un 10 por ciento por encima de la media europea.
Desde ese año las políticas de ahorro y eficiencia de este Gobierno han permitido reducir nuestra intensidad energética en más de un 14 por ciento, una reducción superior a la de nuestros socios europeos.
Nuevas medidas de ahorro y eficiencia
Las más destacadas son las siguientes:
Medidas en el sector del transporte.
Línea de financiación de proyectos incluidos en los Planes de Movilidad Urbana Sostenibles (PMUS) en aquellas ciudades de entre 20.000 y 50.000 habitantes que tengan en marcha dichos planes. Entre los proyectos financiables incluidos destaca el fomento del transporte público, carriles de uso exclusivo del transporte público e intercambiadores de transporte. La cuantía de la línea asciende a 262,4millones de euros. Los recursos empleados para esta inversión serán de origen FEDER, gestionados a través del Ministerio de Política Territorial.
Transporte de mercancías: El Ministerio de Fomento presentará próximamente un plan de eficiencia energética en el sector ferroviario prestando especial atención al transporte ferroviario de mercancías.
Optimización del uso de los pasillos aéreos mediante la mejora en la utilización del espacio aéreo del Ministerio de Defensa, introducción de sistemas de descenso continuo y reanálisis de las rutas trasatlánticas.
Reducción temporal de los límites de velocidad en autopistas de peaje y autovías de la red general del Estado para turismos y motocicletas hasta los 110km/h. Esta medida afectará a 12.000 kilómetros de estas vías en España. Su coste de implantación por el cambio de señales es de 250.000 euros. El 30 de junio de 2011 el Gobierno evaluará la continuidad o no de dicha medida. Incremento de la obligación de introducción de biodiesel en carburantes hasta el 7% en contenido energético para el año 2011 y siguientes.
Reducción de los precios de los billetes en ferrocarril, en cercanías y media distancia, de la operadora RENFE. Se envía con esta medida una señal clara al ciudadano para sustituir, cuando sea factible, el transporte en vehículos privados por el transporte público.
Plan Renove de neumáticos: Favorecer la introducción de neumáticos que tengan la máxima calificación energética, según la etiqueta (A) regulada por el Reglamento CE 1222/2009 en turismos de particulares y flotas de empresas. El Gobierno establecerá una línea de subvenciones de 20 euros por neumático hasta un máximo de 240.000 neumáticos, lo que supone un mínimo de 60.000 vehículos beneficiados.
Medidas en el sector de la edificación.
Establecimiento de una línea ICO específica para Empresas de Servicios Energéticos (ESE), con el objetivo de facilitar el acceso al crédito de este tipo de empresas. El importe inicial destinado a la financiación sería de 600 millones de euros y su ejecución se realizará mediante un convenio de colaboración entre el ICO e IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético).
Fomento del uso de la biomasa para usos térmicos en edificios mediante dos acciones:
Sustitución de calderas en los edificios de las Administraciones Públicas mediante la ampliación del actual Plan de empresas de servicios energéticos, subvencionando a fondo perdido un 15 por ciento del coste de estas actuaciones.
Ampliación de la línea de ayudas del Plan Renove de calderas de alto rendimiento energético que tiene en marcha el IDAE para alcanzar 1.000 MW de potencia instalada.
Medidas sobre iluminación y consumo eléctrico.
Renovación del sistema de alumbrado público municipal. Se realizarán tres líneas de acción, a poner en marcha por los Ayuntamientos:
El lanzamiento de 19 proyectos integrales (uno por cada comunidad autónoma más las dos ciudades autónomas) para grandes ciudades a través del modelo de Empresas de Servicios Energéticos. Se renovarán las lámparas de vapor de sodio por tecnologías de alta eficiencia en los municipios con menos de 200 habitantes (unos 2.200 municipios). Se exigirá el cumplimiento de la normativa sobre alumbrado público eficiente para todos los municipios de más 25.000 habitantes (295 municipios) en un plazo máximo de 5 años.
Campañas de sensibilización
Campañas de sensibilización ciudadana para concienciar a la población sobre la importancia de adoptar hábitos de ahorro y consumo eficiente de la energía. Se realizarán a través de Internet, medios de comunicación y cursos de formación en conducción eficiente a profesionales.
Los vehículos eléctricos con baterías de litio no emiten CO2 ni dañan el medio ambiente, siempre que la electricidad provenga de energías renovables, como la eólica, la energía solar fotovoltaica y la termosolar. Los aerogeneradores podrán suministrar la electricidad al vehículo eléctrico, que en un futuro servirán también para almacenar y regular la electricidad intermitente del sector eólico.
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